Grupo: 7. Francia. Pauline Kergomard. Las escuelas maternales y escuelas normales
Introducción: Durante el siglo XIX se produce el surgimiento
de las escuelas infantiles debido a factores de índole social y económica,
relativos a la situación de la mujer y al desarrollo del capitalismo.
Palabras clave: Escuelas
maternales, Francia, Pauline Kergomard, y escuelas normales.
Pauline Kergomard (Burdeos, 1838-1925) fue una maestra
laica y republicana que tuvo gran importancia en la transformación de los
asilos en escuelas maternales. Dedicó cuarenta años de su vida a la educación
maternal y asumió un papel fundamental en la creación del sistema educativo
francés. Destaca su obra “La educación maternal en la escuela” (1906). Se
convirtió en la directora de “amigo de los niños”, una revista para la escuela
infantil.
Era una pedagoga francesa e introdujo el llamado
método francés para la escuela maternal. Luchó por conseguir que ésta fuese
pública.
Para ella, la cultura física está en la base de su
sistema y hace del juego el procedimiento esencial para conseguirla.
Defendía la idea de una escuela que impartiese
lecciones basándose en el aprendizaje que el niño tiene en casa a través de las
vivencias que proceden de la observación, de la manipulación de los objetos
desconocidos y de la ayuda que le presta la madre guiándolo en ese proceso de
“aprendizaje doméstico”
Madame Kergomard criticaba lo que ella llamaba la
“educación homicida”, que “mataba” el espíritu de los niños. Creía que tanto
“las pequeñas sorbonas”, que atosigaban a los alumnos con unas enseñanzas que
no estaban preparados para recibir, como las “cárceles”, donde las maestras
eran más guardias que enseñantes y primaba la obediencia al aprendizaje, eran
profundamente dañinas para los niños.
También le daba mucha importancia a la preparación de
las lecciones, ya que una clase no puede ser improvisada sino que tiene que estar
preparada.
Las escuelas maternales fueron fundadas por Pauline
Kergomard en el siglo XIX como consecuencia de buscar un lugar donde los niños
(de 4-7 años) pudieran estar seguros y a la vez aprender,
ya que sus madres empezaban a adentrarse en el mundo laboral. Para la
realización de estas escuelas Pauline presentó cómo debía actuar un profesor y
a la vez el alumnado y el equipo directivo del centro.
Según la autora las escuelas deberían tener un
carácter público y gratuito, además deberían ser mixtas y laicas, sin embargo
las clases no serían obligatorias. En ellas se les enseñaba el orden, la
limpieza, principios cristianos o geografía entre otras. Algunos de los
principios por los que se regían dichas instituciones son: el respeto al niño;
relevancia del juego y actividad natural del niño; desarrollo de la voluntad,
de la confianza; ambiente adecuado; etc.
Destacaba la importancia de que el niño llegara a
formar su personalidad y tuviera su propia autonomía. El objetivo
principal de Kergomard era "desarrollar todas las posibilidades
del niño… y darle las mejores probabilidades de salir adelante en la
escuela elemental y en la vida". Las clases debían ser dinámicas,
donde los niños pudieran explorar y descubrir nuevas cosas, donde pudieran
desarrollar su imaginación, la creatividad, y su autonomía a la hora de
realizar las actividades, para que así ellos fueran cogiendo confianza en sí
mismos, y desarrollaran a su vez, su propia personalidad.
Para Pauline, lo importante es que el profesor ayude a
los niños a desarrollar sus capacidades a través de actividades al aire libre y
con mucha luz, preocupándose principalmente por el problema educativo y moral
de los pequeños.
El origen de los centros para la formación de los
maestros se remonta a los siglos XVII y XVIII. Durante estos siglos
se organizaron seminarios y centros de formación pedagógica para los enseñantes.
Las instituciones para la preparación de profesores
con carácter estatal surgieron primeramente en Alemania y posteriormente en
Francia. En 1794, un decreto de la Convención nacional francesa, propuesto por
Lakanal, dio origen a la primera Escuela Normal. En 1810
se creó la de escuela normal de Estrasburgo.
Estas escuelas eran centros educativos, “promovidos y
controlados por el Estado”, dedicados a la formación de futuros maestros, cuyo
fin era extender un sistema escolar modernizado. (Escolano, 1982, p.55)
Pauline Kergomand observaba faltaba de homogeneidad ya
que la mayoría de las escuelas normales primarias eran de maestros, quedando en
minoría las de maestras y consideraba
que el programa era muy defectuoso, ya que se basaban mucho en la teoría, pero
les faltaba el estudio de la naturaleza, de la vida, del niño. Aunque esto
mejoró, cuando el Consejo superior de instrucción pública estableció unas
disposiciones al respecto con las que establecian la mision de formar a los
docentes, tanto de escuelas primarias como de maternales e infantiles. Con esto
se conseguia una mejor prepación para las directoras maternales y en
consecuencia, para el progreso de las escuelas maternales.
ESCOLANO BENITO, A. (1982). Las escuelas normales,
siglo y medio de perspectiva histórica. Revista de educación,
(269), 55.
KERGOMARD, P. (1906): La educación maternal en
la escuela. (Tomo I y II). Madrid: Daniel Jorro
VICENTE VILLENA DE, M.P. (2000-2001). La génesis
social de las escuelas infantiles. Pedagogía Social, Revista
Interuniversitaria,
(6-7).
SANCHIDRIÁN, C. ( 2010). “La escuela maternal francesa.
La construcción de un modelo propio.” Historia y perspectiva actual de
la educación infantil. (pp. 69- 87). Barcelona:
Graó.
FRABBONI, F. (1984) . La educación del niño de cero a 6 años. Madrid:
Cincel.
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